
Pierre Rosanvallon
Ediciones Manantial
Cual sería la mejor definición de democracia? Quizá es pertinente empezar preguntándose acerca de la esencia del problema. Sin lugar a dudas sería extenso y arduo intentarlo, y sin embargo Rosanvallon se propone de alguna manera desentrañarlo para luego enfocar la temática central del libro, esto es, el inherente desencanto democrático.
Es indudable que una perspectiva estrictamente politológica dejaría afuera vastos aspectos considerativos del pro blema. Al respecto: ¿cómo pensar en desencanto sin tener en mente a Lacan y el concepto de la falta como elemento dinamizador del proceso de desilusión, que es desilusión política frente a las promesas incumplidas de la democracia, pero también es desilusión personal, individual.
Todo el tiempo en las sociedades democráticas está poniéndose en juego esta dualidad, esperanza desencanto. Qué otra cosa ocurre luego, siempre? Pues, que al día sigue la noche, y la esperanza se esfuma al correr del ejercicio de la representación política.
Y aquí aparece el otro gran principio aglutinador del libro de Pierre Rosanvallon, entender como el desencanto inherente al proceso se transforma en resistencia, lo que él llama contrademocracia. Entendida como un conjunto de prácticas de control a través de las cuales la sociedad expresa ese desencanto de manera ciertamente desmembrada, pero eficaz a la hora de condicionar los movimientos de los representantes democráticos.
Finalmente, observa, esta contrademocracia , que a todas luces parece ser una efectiva respuesta a posibles excesos o carencias del sistema, “puede hacerle el juego al populismo y la impolítica”. Queda entonces esbozado en el libro un buen intento de acercamiento a la problemática de la legitimidad del poder, que en definitiva parece ser la médula de la cuestion de consensos y desencantos.