Uno de los problemas de base de nuestra sociedad actual se centra en las adicciones. Adicciones que normalmente ubicamos entre las visibles, como por ejemplo la adicción a las drogas o al alcohol. Sin embargo, este problema no surge, como tiende a pensarse, en los bolsones de pobreza o de menores recursos, a los que luego criminalizamos, sino que aparece en nuestras casas, todos los días, a partir de esta medicalización de la vida cotidiana que plantea este excelente trabajo publicado por el SEDRONAR.Consumir medicamentos para la ansiedad, la depresión, para el ánimo, para la alegría, para la tristeza, es el emergente que nos muestra que por diversos motivos no tenemos la suficiente tolerancia para recibir la vida como viene.
Esta es la primera y clara señal que transmitimos a nuestros jóvenes, que se complementa con lo propio de la sociedad, que contribuye, desde la indiferencia, desde el ombliguismo, y desde todos los lugares posibles, a la proliferación de las adicciones.
Este completo estudio , de lectura accesible, es una muy buena aproximación al tema, clarificador y al mismo tiempo informativo. Puede conseguirse en el Observatorio Argentino de Drogas